lunes, 25 de noviembre de 2019


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5 minutos
Sean bienvenidos a nuestro espectáculo, son las palabras del anunciador que nadie podía ver, que hablaba hacia la gente que entra al teatro; el público aplaude y sin saber porqué, es por cortesía cuando alguien se para en el escenario, así que todos aplauden.
- Están a punto de presenciar el espectáculo más grande del mundo, sus ojos no han visto y no verán nada más extraordinario de lo que presentaremos a continuación.
Vaya amenaza, el telón está cerrado y el público no sabe qué espera. A continuación, saben que algo extraño está por suceder, ya que fueron invitados gratis por un anónimo, el teatro está cerrado como si lo hubieran cerrado desde afuera, como que los organizadores no quisieran que el resto del mundo supiese lo que pasa adentro de este, como si quisiese que no se estén haciendo un espectáculo, qué clase de gente desearía hacer eso o que clase de gente fue invitada para que ocurra esto. El telón se abre, pero no se ve nada, de hecho nadie ve nada, con mucho trabajo se logran ver unos a otros, solo esa gran cortina roja se podía distinguir, pero ahora no está, el público está nervioso, algunos buscan la forma más discreta de salir, pero están en la oscuridad y en el máximo silencio del lugar, que tratar de salir sería todo un escándalo, y además que tal si esta gente es realmente importante y solo yo recibí la invitación por sorteo o error se pregunta la gente, ya que NADIE pagó su entrada y todos recibieron 1 boleto y de forma anónima. El vacío y el silencio se hacen eternos, algunos tosen para romper el silencio y otros están realmente asustados, pero todos tienen miedo de hacer movimientos o sonidos drásticos.
Un hombre en la segunda fila siente que no puede más, es un hombre gordo y calvo, trae un suéter tejido a mano y usa unos enormes lentes que hacen ver unos diminutos ojos que se mueven de izquierda a derecha de manera nerviosa, comienza a sudar y su corazón empieza a latir muy rápido, como si este quisiese salir y a echarse a correr. La angustia y la incertidumbre lo empezaba a enloquecer cuando algo comienza a distinguirse en el escenario, es como si un ciego recuperará la vista, se ven unos bosquejos de luz que van tomando forma y el público nota que se aparece poco a poco un reloj digital enorme que está corriendo. El reloj marca 00:57 sg, 00.58sg, 0.59 sg, 01.00 minuto. El público se percató que estaban ahí 57 segundos, la gente estaba apenada, recién pasó 1 minuto y ya se estaban volviendo locos en completa oscuridad. El reloj se apaga y comienzan a encenderse luces rojas sobre el escenario, pero no hay nada allí, sino sólo luces blancas que apuntaba a los espectadores y ahora la gente se tapa los ojos por tanta luz, son tantas luces que no se sabe con exactitud de dónde vienen y cuando más preocupados están en su vista, el silencio se rompe con un sonido muy parecido al de un silbido, casi inaudible, pero todos lo perciben, es un sonido que pareciera rodearlos, es como si girará alrededor de ellos. Algunos piensan, que buen sistema de audio, pero el asombro les dura poco, ya que el silbido comienza aumentar su volumen, el público dice que ya es suficiente y que ya es hora de que el Maldito espectáculo empiece y se dejen de juegos, pero el sonido no para, se hace cada vez más intenso, todos cubren sus oídos, pero no funciona, la gente comienza a gritar, piden que se detenga, pero se dan cuenta que no pueden oírse a sí mismos y a los demás, el silbido lo abarca todo. Un joven de las últimas filas trata de buscar donde están los parlantes, los demás no están muy seguros de lo que trata de hacer, de que le servirá encontrar el parlante si no puede alcanzarlo. Pero su esfuerzo es en vano, entonces decide pararse para buscar la puerta, pero en la parte trasera también hay luces apuntándolos y no puede ver nada a su alrededor, lo único poco visible era el techo donde buscaba los parlantes, el joven entra en llanto desconsolado y la gente entra en pánico, comienzan a correr y buscar una salida, pero no hay forma de salir, esta completamente cerrado el lugar, así que deciden escapar por el escenario. La primera en intentarlo es una mujer de mediana edad, corre con todas sus fuerza al escenario, pero de repente se detiene y cae inconsciente al piso y los demás no pueden creer lo que ven, la mujer muerta con la cara destrozada y su sangre parece flotar, algunos de los presentes se caen desmayados de la impresión, los demás en shock, hasta que se acerca un hombre de la última fila y quiere tocar la sangre que flota en el aire, para descubrir una enorme pared de cristal frente a ellos la cual los separa del escenario. Es tan inmensa y clara que no la habían notado antes, las luces que dan vueltas por el lugar y el silbido no se han detenido, así que nadie puede comunicarse, como si fuera un salón de ciegos, sordos y mudos, la desesperación es alucinante, la gente comienza a golpear lo que tiene al frente, sea pared, butaca u otra persona y cuando los golpes no son suficientes, comienzan las mordidas, los jalones de cabellos, las mujeres se quitan los tacones y apuñalan a todo lo que tengan al frente, en cabezas, espalda, ojos, etc., los hombres se sacan los cinturones, zapatos y las llaves y lo lanzan a todo lo que se mueve. Ahora notaron que no solo predomina el color blanco de las luces y el negro del techo, sino también destellos rojos y poco a poco notan que ya no es tan fuerte el silbido, pero sigue allí. Después de unos segundos, justo cuándo la carnicería está en su máximo apogeo, la intensidad de las luces y el sonido van desvaneciendo y todo se vuelve tinieblas, pero ahora pueden oír sus propios gritos y lamentos de los heridos y en el momento menos pensado, las luces naturales del teatro se encienden y todos pueden ver el teatro cubierto de sangre, los cuerpos mutilados por ellos mismo, la sangre que escurre por sus heridas, el horror que presencian. Sólo puede recordar las palabras del anunciador: "SUS OJOS NUNCA HAN VISTO Y NI VERÁN ALGO MÁS EXTRAORDINARIO QUE LO QUE PRESENTAREMOS A CONTINUACIÓN". Era verdad y el reloj digital reaparece en el escenario, marca 04.57 sg y después 58, 59 y 05.00 minutos. Del otro lado del cristal se levanta una multitud de gente bien vestidos y aplauden con una gran ovación por el espectáculo que les habían prometido, por el cual habían pagado una alta suma de dinero. El telón se cierra para ambos lados, los espectadores comienzan a salir por su parte del teatro tranquilamente, para lo cual había una gran alfombra roja con reflectores y una gran marquesina con el nombre del espectáculo que presenciaron hoy: "5 minutos".
                 Ickis
 .

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Horriblemente perfecto

Me haces volar, es así simplemente. Todos ven y hablan de cosas inexplicables, aunque yo no creería que esa filosofía va conmigo, el amor es un juego de dos, en el cual a veces se gana y otras… ya sabes, pierdes y a mí siempre me ha dado miedo eso, quedar sin la sombra que te sigue cuando el sol te mira con la idea de que volverá mañana y miedo a que desaparezca para siempre. Te conocí sin saber que te conocía, te cuidé sin saber que me necesitabas, todo era tan ¿fácil? Hacías que las cosas más simples se hicieran mucho más accesibles en segundos, que mi agotadora agenda se desvaneciera en el aire cuando estaba contigo. Con todo y mi acortado tiempo te acercaste, me agarraste  y no me soltaste más, sentí que pusiste un candado en mis ojos, que cerraste mis manos y acomodaste los pedazos pequeños que me faltaban con los tuyos.
Sí, éramos amigas y aún lo somos, a pesar de desechar el pasado que atormenta, las mentiras que rondan sin saber la verdad, las bocas que hablan de historias ficticias a pesar de caer...
¿Se puede seguir volando a tu lado? Esto es tan irreal, pero es perfecto y sin saber, estaba jugando. ¿Jugando a ser feliz? Al verte y enamorarme, a que mi mano calzara perfectamente con la tuya, sin darme cuenta que eras tú a quien estaba buscando o que me encontraste de improviso.
Esto es delicado como una rosa que sale en primavera, hermosa y con heridas, grande pero chica, intensa y sencilla, me enseñaste a escucharte y te lo agradezco, por ser tú.
Tú eres increíble, porque eres tan imperfecta que lo amo.
Jamás he buscado una historia de cuento de hadas, sentía que era pura basura, ilusiones para niñitas... Siempre quise conocer a alguien que me siguiera en mis aventuras, que se riera, que sea el "sí" de mi "vamos", que me salve cuando todo se va lejos, mientras el silencio me atormenta y cuando estamos lejos me cobijes con tú mirada de todo va bien...
Estoy enredada de ti, ¿sabes?
Y sí, como sale en los cuentos de hadas, estoy horriblemente enamorada, pero me gustaría que nosotras hagamos nuestro cuento de hadas, pero que no sea solo el "cuento", que sea una historia, que sea mágico como las "Hadas", con este sentimiento tan incontenible. Sigo sin entender o creer en la filosofía del amor, porque la verdad no lo entiendo, se expresa de tantas formas, que siento que te puedo llegar a amar de tantas formas distintas, esto es tan, tan horriblemente perfecto.
Saturno



Entropía

El señor de todas las historias y la dama de todos los recuerdos se juntaron una vez más como lo hacían desde el principio de los tiempos. Vida y Muerte se juntaron para poder ver a su madre, la versión de un mundo primigenio, un caos y desesperación que estará hasta el final, la misma entropía, mujer y hombre a la vez, un deseo y anhelo en las personas, una delicia en sus mentes, una delicia y un delirio a la vez, porque ella era la dama de todos, el único ser que conoce cada parte de la historia, porque ella lo es todo y nada a la vez.
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La dama se ve como siempre se ve, una mujer alta de tez blanca, vestido blanco que cada vez que se vuelve a mirar se ve de forma distinta, sus ojos de un azul profundo, en donde si miras te hará ver tu mayor deseo y jamás dejarás de mirarlo, con una corona de plata con pequeñas colgantes que cuelgan de su cabeza sin pelo.
Cuando Vida y Muerte se acercan a su madre, ella los mira y dice esbozando una sonrisa:
        mis niños sus labores continúan, pero noto en ustedes algo más que solo la duda.
Vida y Muerte se miran el uno al otro, y él se atreve a hablar:
– Hemos visto lo mejor del hombre y lo peor, pero aun así aun no encontramos una razón de nuestra intervención.
Y su madre enojada se levanta de su puesto, flotando en ningún lado, con un fondo de ningún color:
– Eres la vida, qué más da si tienes o no una razón, eres un hecho, una palabra, un concepto.
Vida miró a su hermana y ésta dijo a su madre:
– aun así, los seres que existen ellos nos necesitan, necesitan una labor que no sabemos su sentido, si no intervenimos tal vez ellos serían más libres.
Con un fuerte grito que remeció el cielo de ningún lugar y movió el suelo de ningún sitio:
– Yo soy la creación misma, todo soy yo y nada, todos me sirven, aunque todos se destruyen, pues mi labor es la del caos, yo soy la entropía misma. Lárguense de aquí mis hijos, aún son jóvenes y si no descubren el objetivo de su labor entonces no merecen tener tal carga.
Al salir de ningún sitio y a punto de ir a sus dominios, el palacio de los sueños y el camino del limbo, una voz los detuvo. Al darse la vuelta vieron al sirviente de su madre, se hacía llamar el Marqués de su vida, un hombre de pelo largo, ojos claros, piel morena y con un traje de gala. Al verlo recuerdan que él siempre dice que es el único ser humano que tiene su futuro separado de ellos y su madre, una afirmación que siempre les pareció arrogante, pero que ahora no importaba para ellos.
Él los miro, se acercó y a cada uno acercó su rostro contra el de ellos, para mirar directamente a sus ojos:
– Nó deberían de hacer tales cosas como dudar, las respuestas llegan solas. Para mi solo hay tres cosas que de verdad son importantes, el amor, el tiempo y el cambio. Saben, una vez engañé a una persona para que creyera que conversara con Dios, tal vez lo mismo pase con ustedes. Sonrió de forma burlona y se alejó hacia ninguna parte con su Dama Entropía.
Vida y Muerte fueron cada uno a sus reinos a pensar en sus palabras. Poco les servían palabras que no podían comprender, porque el ser humano debería de creer en esas tres cosas, incluso más que para ellos. El amor, el cambio y el tiempo lo tenían presente todo el tiempo, mucho más que él y su hermana, él tenía una charla con las personas al nacer y su hermana al morir, aunque casi nadie recuerda esa conversación, porque sus razones de vivir cambian, tal vez ellos cambian al amor por temor al tiempo, eso los hace vivir apasionadamente y que por más cosas horribles que pasen ellos siguen en pie.
Linterna

lunes, 18 de noviembre de 2019


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Como me mirarías si me parara frente a ti. Te darías cuenta de que no soy quien querías que fuera...
Sé que si vosotros miráis mi rostro y oyerais mis textos a la par... No sería la misma sensación provocada que antes...
Sé que soy cobarde, pero como aquel libro de historias, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado...

El cuerpo... Miles y miles de caminos por tomar... Una infinitez de paisajes que apreciar en una misma figura...
Me siento en estado de ebriedad, drogada... No por alcohol ni otras drogas... Sino que por sentimientos... Podría jurar que es lo mismo... Porque al principio es la sensación más bella y cuando termina... Sientes como se pudren tus intestinos... Como la magia se acaba...
Juro que quiero con el alma a todo aquel que por mi vida ha pasado... ¿Sabéis vosotros por qué?
Por la belleza de mundo que dejan ver... Sentir... Y contemplar...
Pido perdón de antemano a todo aquel al que una lágrima he provocado...
Me siento poeta, me siento escritor, me siento músico y joder... Me siento miserablemente libre...
Desearía conocer esa soledad de la que se habla... Esa que solo algunos saben afrontar...
De ahí, donde no todos pueden salir con vida...
Y una vez más aquí he acabado... Triste porque de mi vida lo he sacado... Triste porque de un hilo está colgado... Y no sé qué hacer para poder salvar su ser... 
Antes tuve la oportunidad precisa de hacerlo... Pero no, fui cobarde como de costumbre... 

Agh... Si puedo hablar con sinceridad... Muchas veces odio mi ser... Mi persona... Porque soy yo quien no demuestra quien realmente es, solo muestro un disfraz... Y luego tengo el descaro de decir... Que no tuvieron el valor de seguir ahí. 
¿¡Pero quién!? ¡¡Carajo!! Con tal espécimen en frente que no se deja ver... Que se camufla como ciertos animales cuando se sienten amenazados… Así me siento cuando dicen que ya me conocen. Porque ¡coño! No me conocen... 
Y lloro... Porque ellos si querían conocerme. 
Pero fui yo quien no quiso
Por Bare Neck

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Para cerrar con broche de oro...



El mundo cultivó todos mis pensamientos
Al igual que todos los de mi generación

Pero vi
como todos esos pensamientos
se desvanecieron bajo la moral establecida
                                                         de algunos

No tuvieron tiempo de cuestionarse
Ni menos de investigar


Solos
        terminaron
                    en un suspiro
 No les quedo  otra cosa
Mas que terminar el camino

Mi generación
Como todas las otras
Se quedaron con las migajas
                                    de lo que alguna vez
                                                     Soñaron.                                      Extracto de: Mala Racha.                                                       

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Resistencia Puentealtina

Por Pepi Reyes.

Vergüenza, vergüenza debería darles. Es la única frase que recuerdo en una lluvia de perdigones, gritos, sangre y descontrol de estudiantes enfrentándose a carabineros. ¿Cómo llegué ahí? Mi mamá me mataría si supiera, mi papá, ni les explico lo que me hará cuando sepa que en mi auto llevé al hospital heridos por perdigones de carabineros, consolé su dolor, escuché sus gritos y rompí las normas de tránsito. Sangre y gritos, ahora todo es un recuerdo borroso de ambos.

Salí de mi trabajo a las 17:15, puse la radio y el locutor dijo “Gran conmoción en Santiago, esta tarde hubo destrozos en el Edificio de UDI y se destrozó el memorial de Jaime Guzmán”. Roja. Tomé el celular y lo conecté, Dua Lipa me acompañó para olvidarme un poco del cansancio.

Mi ruta estaba con taco, así que tomé mi segunda opción, Luis Matte Larraín, en La Pintana Batallón Chacabuco. Roja. Hacía tanto calor, que cerré las ventanas y puse el aire acondicionado. Iba cantando y esquivando a los machitos prepotentes que no soportan que pase los lomos de toro en segunda. Coquimbo, doblo a la derecha y a lo lejos veo una columna de humo negro. “Están los cabros” pensé y seguí manejando, creí que sería en la altura de Protectora de la Infancia, espacio de resistencia puentealtina.

Seguí hasta llegar a San Carlos, intermitente y doblo a la izquierda, que linda mano. En un momento veo una turba, la columna de humo está al frente mío y frené. Era el único auto ahí. Un cabro me habla, no escucho, bajo el vidrio y repite “Amiga, está cerrado San Carlos, mejor date la vuelta por el retorno y sale de aquí, están disparando brígido estos pacos culiaos” ohhh, gracias hermano, están bien? Si amiga, dale no más”. Me estoy dando la vuelta y veo que viene la turba con gente en brazos y gritando de dolor.

Me paralicé, pensé lo peor… ¿un herido? No, un muerto, ¿estaba ante mí un muerto? Lo vi mover un brazo y volví a respirar, me hacen señas, abro el auto, se suben dos, me habla una mina “Amiga puedes llevarlos al Hospital, soy de Derechos humanos, allá están mis compañeros y ellos los van a recibir, ¿me esperai y te llevas a otros dos? Si amiga, dale no más, yo espero, si quieres en la maleta los subimos. Sonrió. A los dos minutos llega uno solo en brazos “Mi cara hermano, me duele la cara” Hermano estai lleno de perdigones que huea.

¿Y el otro? No quiso ir amiga, me dijo el último en subir.

¿Sus nombres chiquillos? Nos vamos al hospital.

Aceleré y escuché aplausos, gritos de aliento, sirenas, gritos de dolor, algo rebotó en mi vidrio, vi por el retrovisor, vi ojos de alegría y muecas de dolor, fuego y pueblo, un pueblo unido. Sonreí y seguí.

Cabros tengo agua, por si alguno quiere. Secaron las botellas. Silencio. Estaba nerviosa, no paraba de tiritar, aceleré más, me pasé una roja, no frené para que cruzara una señora, seguí rápido.

Uno de ellos me dijo “Amiga, no me lleves al hospital, porque si están los pacos allá quizás no la contemos”.

Le respondí “Hermano, tengo que sacarte esas hueas, no podís quedarte así” Llévanos al Sapu, dijo, porfa no al Sótero. Además, va a estar más vacío.

Le pregunté a los otros cabros, todos estuvieron de acuerdo.

Me di una vuelta cerrada y aceleré, me devolví. Gritos, ollas, furia en cada esquina. Alegría, gritos y bocinazos. Seguíamos en la lucha.

ME DUELE LA CARA grita uno. El otro empieza a contarle los perdigones a su amigo, eran 7. El otro se contó 3 o 4 en la pierna, aceleré más, esquivé una barricada y tomé Concha y Toro. La gente miraba para atrás, yo solo miraba para adelante. Hablaban entre ellos y conducía.

Aceleré, doblé cerrado y llegamos al Sapu. Silencio.

Amiga, no puedo bajar, ¿me ayudai? Si hermano, voy. Dejé todo abierto lo tomé en brazos, se afirmó de mis hombros, los otros bajaron solos y entre saltos ingresamos todos. “Están los de Derechos humanos adentro cabros, dice una señora “Yo te cuido el auto, anda no más”.

Los recibieron otras personas y salí. Escuché a lo lejos un gracias hermana y moví la mano. Sólo moví la mano para despedirme. Bajé las escaleras y lloré, grité de rabia, me subí al auto y mientras me ponía el cinturón una señora me dijo “Pacos bastardos ¿eran tus compañeros?” No, los encontré y me los traje. “Que orgullo hija, no sabes lo grande que hiciste por ellos”. Sonreí, me sequé la cara y aceleré.

Seguí por Concha y Toro, quizás podía aventar a alguien y sacarme esta angustia del pecho. Pero no había nadie que no estuviera combatiendo. Seguí, doblé por la Plaza y venían una cuadrilla de pacos.

Paré el auto y grité, grité todo lo que me he guardado, cerré los ojos y las lágrimas caían por mi cara. Abrí los ojos y escuché aplausos a lo lejos y gritos. Volví la mirada a los pacos y uno de ellos se da vuelta y me ve a los ojos, grité Vergüenza, Vergüenza debería darles… y aceleré.

Atrás quedaban mis compañeros y mi valentía. Arranqué de una lucha en donde todos sumamos, porque tuve miedo, miedo de no volver. Limpiar sangre de un tapiz no es fácil, pero lo hice callada y sin llorar, porque hoy no pude con mis fantasmas, hoy no pude luchar.

 Gritos a ciegas Padre me dejaste solo en la orilla chapoteando en las frías aguas  donde murió ahogado Narciso. Padre me diste un alma     ...